Un país en la autovía

En plena resaca de la Diada y con el debate independentista tan en el candelero estos días, un nuevo estado soberano se propone para formar parte de la Unión Europea. Hautôvia pretende ubicarse en un pequeño terreno entre la autopista radial 2 y la M-40 de Madrid, una zona que reúne unas características bastante particulares: se encuentra junto a una de las varias autopistas radiales madrileñas (la gran mayoría de las cuales están actualmente en quiebra) y al PAU de Valdebebas (cuya recalificación ha sido recientemente declarada ilegal), es decir, dos símbolos del festival urbanístico-especulativo que se vivió en España durante los años de la burbuja inmobiliaria. 

Este tipo de construcciones son el principal objetivo crítico de Hautôvia, un proyecto creativo de activismo urbanístico y cultural que pretende llamar la atención sobre el hecho de que sean únicamente los mercados y los intereses económicos privados los que muevan los hilos del diseño actual de las ciudades, algo que influye directamente en la vida de sus habitantes. Hautôvia pretende que sean los ciudadanos los que se apropien del territorio que habitan para lograr tener un mayor peso en las decisiones que se tomen en torno a cuestiones urbanísticas.

Hace algunos meses, lanzaron una campaña en Verkami para financiar la fundación de su país y, aunque no lograron conseguir todo el dinero que necesitaban, nos ha parecido un proyecto con un planteamiento muy interesante, así que les hemos enviado algunas preguntas para saber un poco más acerca de ese nuevo país llamado Hautôvia.

Lo primero de todo, nos gustaría saber si vais a llevar a cabo el proyecto aunque no hayáis conseguido toda la financiación necesaria a través de Verkami.

Sí, aunque las acciones que planeamos son ahora más modestas. Estamos trabajando en la fabricación de audio-guías turísticas, en la instalación de una placa conmemorativa declarando nuestro territorio “libre de la acción de los mercados” y también en la colocación de lo que será la primera piedra de la asamblea de Hautôvia.

¿De dónde habéis sacado la inspiración para el proyecto? ¿Conocéis otras micronaciones como la de Sealand

Sí, claro. Hay micronaciones de todo tipo. Nuestra favorita es aquella que reclama para sí toda la tierra de nadie entre las fronteras de todos los países.

¿Y por qué decidisteis que Hautôvia estuviera ubicado entre la radial 2 y el PAU de Valdebebas?

Efectivamente, su ubicación no es casual: la construcción de las autovías radiales (casi todas en quiebra) y de los planes de acción urbanísticos (PAUs) como el de Valdebebas (cuya recalificación ha sido recientemente declarada ilegal) ha atendido estrictamente a criterios de mercado y a intereses económicos privados. Queríamos encontrar el lugar más representativo posible de todos estos intereses y flujos de capital. Nuestro objetivo es reivindicar un urbanismo donde los ciudadanos tengamos mayor peso a la hora de decidir cómo es la ciudad donde queremos vivir.

mapa

¿Por qué elegís los gobernantes de vuestro país por sorteo y no por votación democrática?

Necesitamos un primer gobierno con capacidad de gestión cuanto antes para poner nuestro país en pie. Nos pareció justo que el primer gobierno de Hautôvia fuera elegido por sorteo entre todos sus ciudadanos y que fuera ese primer gobierno el que organizara una discusión en torno a la forma de gobierno que queremos darnos.

¿Existe la propiedad privada en vuestro país?

No. El capitalismo es un error que intentaremos no repetir.

¿Quién puede hacerse ciudadano de Hautôvia?

Cualquiera puede ser ciudadano de Hautôvia, sin ninguna restricción.

¿Existe alguna personalidad que esté vetada para entrar en el país?

Como sabéis, las obras del desarrollo de Valdebebas están paralizadas por orden judicial y las constructoras encargadas de la construcción han cerrado el recinto obligándonos a acceder al territorio de Hautôvia de manera clandestina. Volviendo a la pregunta: no, no hay nadie vetado en nuestro país… Bueno, quizá el presidente del fondo monetario internacional, algunos banqueros…

¿Tenéis pensado habilitar viviendas para sus ciudadanos en el territorio?

Nuestro país tiene algunas limitaciones físicas severas. Los apenas 100.000 m2 de extensión no nos permiten acoger a toda nuestra población de manera estable. No. Nuestro país es un lugar de encuentro, no un lugar donde irse a vivir.

¿Cuál será la moneda de Hautôvia y qué se podrá comprar con ella?

La moneda oficial en Hautôvia son los hautôs. El cambio oficial establece la paridad con el euro. La ventaja de utilizar nuestra moneda es que con ella se compra la seguridad de que el intercambio de bienes y servicios no se hace con el propósito de buscar una plusvalía.

En ocasiones, la gente se hace de un país determinado porque quiere beneficiarse de deducciones fiscales o cosas así. ¿Qué beneficios obtendrían los ciudadanos de Hautôvia?

Vivir en un país donde el mercado no diseñe sus vidas. Ni más ni menos.

pasaporte

¿Con qué otros países queréis establecer alianzas y de qué otras formas vais a promover el país al exterior?

Hautôvia cuenta ya con numerosas embajadas, sobre todo en países iberoamericanos. En estos momentos nos importa más avanzar en nuestras reclamaciones soberanistas con el estado español, que de momento no parece dispuesto a sentarse a negociar.

¿Tiene ese país una fecha de caducidad o estaríais de acuerdo en derogar la Constitución del país en el caso de que las autoridades españolas decidieran modificar algunos de los planes urbanísticos en la zona?

Hautôvia es una isla a la deriva en un mar de intereses económicos. Nuestro país está en un espacio que ha surgido no como resultado del movimiento de las placas tectónicas sino debido al poder de los mercados para modelar el territorio. Efectivamente, Hautôvia comienza como una reivindicación de tipo urbanístico sobre el uso del suelo y del espacio público, pero es también una respuesta a la penetración de los mercados y los intereses privados en ámbitos que deberían ser de todos y para todos.

¿Creéis que la actual crisis cambiará en algo el urbanismo y el diseño de las ciudades en el futuro? ¿Aprenderemos algo de los fracasos de anteriores políticas urbanas?

No. Nada cambiará hasta que el suelo y la vivienda no dejen de ser tratados como una mercancía más con la que se puede especular. El territorio debe salir de los procesos de búsqueda de plusvalía y acumulación capitalista. El mercado se ha convertido en el responsable del diseño de la ciudad. Tampoco cambiará nada hasta que no se rompa la connivencia entre los estamentos políticos y el mercado. Ha sido esa connivencia, justificada por la búsqueda del desarrollo económico, la que ha permitido que el mercado penetre en ámbitos de decisión que competen exclusivamente a los ciudadanos.

Anuncios

Y ahora, tu turno:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s